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DEMOCRACIA Y CONVIVENCIA EN LA ESCUELA

 

DIAGNOSTICO

 

El propósito de la participación de los ciudadanos es convertirse en miembros activos de las decisiones que tiene que ver con  el país, la ciudad, el Colegio. Decisiones que en la mayoría de los casos afectan significativamente su vida cotidiana.

 

Por  ello es importante que conozcamos los mecanismos de participación contemplados en la Constitución, en las leyes de Educación y en el manual de convivencia. Sin embargo no basta con conocerlos, es importante además hacer su valoración crítica con el fin de que su cumplimiento no sea un acto mecánico, precisamente su aplicabilidad depende de los niveles de interiorización que logremos construir, pues solo practicamos con autonomía lo que nos convence.

 

Con este proyecto trataremos algunos de los procesos de participación a partir de algunos conceptos de educación ciudadana y los principios fundamentales de Democracia.

 

En el ambiente familiar, escolar y social en el que se desenvuelven gran parte estudiantes de IED, Manuel Elkin Patarroyo, se observa  ausencia en la práctica de los valores Democráticos y el respeto a la defensa y promoción de derechos y deberes humanos.

 

Este proyecto pretende rescatar, fomentar y promover la formación ciudadana en un trabajo de equipo que debe ser delegado, no sólo a la Institución Educativa, sino también a la familia y a la sociedad.

 

JUSTIFICACIÓN

 

La Constitución política de 1991, la ley general de educación 115 de 1994 y los diversos convenios Internacionales suscritos por Colombia reconoce la importancia de los Derechos y Deberes Humanos; como objetivo fundamental de la educación.

 

Los estándares de competencia ciudadana, representan una oportunidad para emprender en equipo un proyecto escolar con herramientas eficaces para convertir ese propósito en una realidad palpable y cotidiana.

 

El proyecto de Democracia muestra la importancia que debe tener para nosotros la Democracia y la participación en el entorno en el que vivimos, empezando por la escuela donde adquirimos nuestros primeros conceptos de sociedad, vida en común, democracia, país y todos aquellos que nos servirán en los siguientes años para convertirnos en ciudadanos que participan, que eligen y opinan sobre temas que nos interesan y nos afectan a todos.

 

El hombre ha enfrentado el mundo siempre con la colaboración de otros seres. Gracias al trabajo en conjunto de millones de individuos a lo largo de la historia, el mundo es lo que hoy conocemos.

 

Problemas como las altas tasa de enfermedades y muerte, la falta de vivienda digna, la desnutrición, el hambre, el desempleo y sus consecuencias sociales podrían tener solución si existiera una adecuada educación para la participación.

 

El proyecto de Democracia y derechos humanos busca generar en los estudiantes  actitudes de participación, solidaridad y concientización; teniendo en cuenta sus formas de vida, la conformación de sus hogares y de manera general en su entorno.

 

MARCO CONCEPTUAL

 

Democracia implica algo que va más allá de la teoría, cuando decimos democracia decimos libertad, igualdad, pluralidad, derechos, tolerancia, respeto, justicia, dignidad,  entre otros tantos principios que fundamentan el concepto, y  esto es precisamente, lo carente en la práctica.

 

Fundamentada – como lo sostiene Touraine – en unos principios éticos: libertad y  Justicia, la democracia actúa en nombre de la mayoría sin poder y contra los intereses dominantes. Bajo tales principios se construyen las bases políticas de lo que actualmente se conoce como  Estado de derecho, y soberanía popular. El  estado de derecho, presupone el respeto, la protección y la promoción de los derechos y las libertades individuales ...

 

(...) Limita el poder arbitrario del Estado pero sobre todo ayuda a este a constituirse y a enmarcar la vida social, al proclamar la unidad y la coherencia del sistema jurídico (...)la idea de soberanía popular, prepara más directamente el asenso de la democracia (...) prepara la subordinación de la vida política a las relaciones entre los actores sociales [1].

 

 

La praxis de una democracia real, en el amplio sentido del concepto está por construir  y no son precisamente los criterios delineados desde la legalidad del estado de derecho garantías absolutas para su implementación; esos criterios  nacen y se fortalecen en el seno del empoderamiento de la sociedad Civil, en esa dirección, compartimos las ideas del maestro Estanislao Zuleta:

 

La apertura democrática es la búsqueda de una democracia que no sea una burla para la población.(...) Lo anterior significa que la democracia no se decreta, se logra. Si un pueblo no la conquista por su propia lucha, por su actividad, no le va a llegar desde arriba. No hay reformas agrarias que no vengan de una búsqueda de los campesinos, de una organización campesina,  de una lucha campesina.[2]

 

La democracia vista como la posibilidad, es una búsqueda y una práctica cotidiana. Para que  sea un logro,  es necesario que la población  se apropie  del concepto e inicie su construcción. Esto puede durar mucho tiempo pero es la única vía posible, no podemos pensar que de la noche a la mañana una sociedad se vuelva democrática porque  un acto legislativo lo ordena así. La democracia es un proceso en donde toda la sociedad está involucrada,  es:

 

(...)  una construcción social, en la que todos tenemos una función que cumplir, ya sea, por acción o por omisión(...) es posible comprender la democracia como algo que, a manera de tejido social, vamos construyendo desde nuestro nivel de injerencia individual en el espacio de nuestra vida cotidiana, lo que implica hacerme protagonista de las deliberaciones sociales y partícipe de los procesos organizativos que pueden permitir el que vayan aumentando los niveles de incidencia y poder que desde propuestas negociadas podamos hacer para influir en actos de gobierno.[3]

 

La construcción social de la democracia, es un acto de responsabilidad civil que implica compromiso y lucha por la constitución de la justicia social; es iniciar la formación  de un sujeto que entienda  la democracia como... 

 

(...) apuesta de vida, es decir como mentalidad y manera de convivir, en ningún país del mundo puede durar sin volverse una costumbre, un nuevo ethos democrático (...) Se concibe la democracia no solo como una forma de gobierno, sino como un modo de ordenamiento social y como una opción de vida nueva [4]

 

Hacer de la democracia un nuevo ethos, implica en nuestro contexto iniciar un largo recorrido hacia la conformación de la conciencia, a donde no es posible llegar sin el apoyo  decidido de la educación, es realmente importante el compromiso del sistema educativo, de otra forma es muy complicado construir  una cultura que entienda  que la democracia...   

 

(...) emerge como una alternativa que permita  consolidar formas de relación Inter humana, basadas en el respeto, el pluralismo y la justicia social.(...) La con figuración de este nuevo ethos tiene que ver entonces con el pluralismo, la tolerancia radical, el respeto por la diferencia, la promoción de los derechos humanos y un alto sentido de responsabilidad social, fundamentada en la participación como ejercicio del poder de decisión para encauzar el destino personal y comunitario.[5]

 

El ejercicio de los derechos humanos, la participación, la justicia social y la práctica de principios como tolerancia, respeto, pluralidad...  son responsabilidad del sistema político en general, de poco sirve que en la escuela se promuevan los derechos y demás principios que hacen parte de la democracia, si hacia  a fuera el sujeto está viviendo todo lo contrario. La responsabilidad de la escuela  está en construir unas condiciones favorables para que en su interior se generen las posibilidades para hacer real una vivencia democrática, sin embargo esta labor tiene limitantes que de un lado son parte de la misma escuela y del sistema educativo, y por otro son consecuencias de las condiciones socio- políticas y económicas que vivimos actualmente.

La intolerancia, el dogmatismo, el autoritarismo, la verticalidad en la toma de decisiones, la participación nominal y restringida, son limitantes que pueden salvarse al interior de las instituciones educativas, dependen del compromiso de los educadores y las educadoras. El problema de la escuela en este sentido es que reproduce la formalidad democrática, plantea la participación entendida como el derecho a la representatividad y a la libre elección, pero limita el acceso a la toma de decisiones, los reglamentos escolares continúan siendo los mismos pero ahora bajo una nueva figura nominal llamada manuales de convivencia,  frente a la práctica de principios como respeto, tolerancia, pluralismo en algo se ha avanzado, pero hace falta bastante, aún encontramos prácticas autoritarias en el proceso educativo, aún en ocasiones el poder del maestro aplasta la diferencia, y la verdad se hace dogma. Pareciese como si aún el concepto educación para la democracia se entendiera como equivalente a educación cívica y los derechos fundamentales se enseñaran para ser evaluados en un examen. Lo anterior no significa que los contenidos deban ser eliminados y el ejercicio de la democracia se limite al empirismo, de lo que se trata es que la democracia sea una praxis cotidiana en donde se pueda “(...)intentar educar para el compromiso democratizador con una gama muy amplia de contenidos, siempre que, en cada caso concreto, esos contenidos elegidos se puedan referir a la transformación de la vida cotidiana”.[6]

 

Si en realidad la escuela se plantea el problema de la práctica de la democracia como algo cotidiano, entonces debe promover una educación cuyos fines sean:

 

El desarrollo de una formación moral y ética de los diferentes actores que en él participan

 

El reconocimiento de la dignidad humana

 

El desarrollo individual y social de la persona

 

Brindar oportunidades para que los participantes del acto educativo se transformen  y se vinculen en la construcción de la sociedad en la que viven.

 

Favorecer el crecimiento integral de la persona, preparándola no sólo, para desempeñar un trabajo en el futuro, sino, además, para ser miembro activo y creativo de su comunidad.

 

Por lo tanto, debe ser una característica de la Educación en Derechos Humanos el que los sujetos aprendan a pensar por sí mismos para ejercer la libertad y la cooperación; para analizar  con  conciencia crítica los problemas que vivimos y buscar alternativas de solución, para participar democráticamente en la toma de decisiones del grupo o comunidad [7]

Aparte de las dificultades internas de la escuela para construir democracia, están las limitantes externas producto de las condiciones que actualmente estamos viviendo. Es bastante complicado plantear el ejercicio de la democracia y la constitución de un estado de derecho que defiende los intereses colectivos cuando a diario el estado pasa por encima de las organizaciones democráticas e impone sus decisiones a nombre de una mayoría que no alcanza a verse cobijada por  los beneficios que ese estado de derecho dice proteger, contrario al discurso la población observa cada día cómo sus derechos y garantías son vulnerados. Por tales razones, es que nos arriesgamos a plantear que el discurso democrático está agotado en sí mismo y alejado definitivamente de la práctica democrática, en ese orden de ideas, la escuela poco o nada puede hacer, nada más contradictorio y deslegitimador de la esencia de la democracia, que su práctica actual; tras cada discurso respecto a los valores y principios democráticos se esconde una práctica contraria. Cuando la institucionalidad  garantiza el derecho a la diferencia y la tolerancia, el ciudadano debe esperar su contrario, la intolerancia estatal frente a lo diferente es absoluta, el ejercicio del derecho de huelga y de protesta social, es tomada por parte del estado como falta de solidaridad e intolerancia por parte de la población y en nombre del estado de derecho las penaliza y hace uso del "legítimo" derecho de la fuerza para reprimir. Todas las decisiones  tomadas a puerta cerrada y sin participación se legitiman en últimas haciendo uso de la fuerza y de los instrumentos jurídicos. Siendo así las cosas, la democracia queda convertida en un instrumento de legalización a espalda de las mayorías, en donde se legisla a favor de unos cuantos, lo cual reduce todo el espíritu de la democracia a una dictadura legalizada, es entonces cuando la teoría y práctica de la democracia queda restringida a unas cuantas cátedras, foros y seminarios en donde los únicos convencidos de su existencia son los pocos que se benefician de ella.  

 



[1]  Touraine Alain. ¿Qué es la Democracia?. Buenos aires. Fondo de Cultura Económica. 1995. P 35.

[2] Zuleta. Estanislao “ Democracia y Participación”. En: Colombia: Violencia, democracia y derechos humanos. Bogotá: Altamir, 1991. p 218.

[3]Bermúdez Suzi (editora). Estrategias y experiencias para la construcción de la Paz. Caracas – Bogotá. 1996. p 62.

 

[4]Sequeda Osorio Mario. Educación Comunitaria, Cultura democrática, proceso de paz: Construyendo Amaneceres. Bogotá. Documentos de trabajo. Universidad Pedagógica Nacional. Maestría en Educación Comunitaria. 1998. p. 7.

[5] Ibíd. P. 8.

[6] Palma Diego. La educación popular y el tema de la “Ciudadanía”. Santiago de Chile: CEAAL. 1995. p. 4.

[7] Bermúdez Suzi. Op Cit  PP 86-87.

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